Entre claustros y mar: Cartagena abre sus puertas a la malacología

La elección de Cartagena de Indias como sede del XIII CLAMA (Congreso Latinoamericano de Malacología) no es casual. Esta ciudad, abierta al mar Caribe pero profundamente conectada con su territorio continental, se presenta como un punto de encuentro entre ecosistemas marinos y terrestres. En este cruce natural —una verdadera puerta del mar a la tierra— Cartagena ofrece un escenario privilegiado para el estudio de los moluscos en toda su diversidad, desde especies marinas hasta aquellas que habitan suelos y bosques tropicales. Aquí, la ciencia dialoga de manera directa con la riqueza ambiental y cultural del entorno.

En este contexto, el evento se desarrollará en dos espacios emblemáticos del centro histórico: el Claustro de San Agustín y el Claustro de La Merced, ambos actualmente vinculados a la Universidad de Cartagena. Estos claustros, de origen colonial, reflejan la riqueza arquitectónica de la ciudad y han sido cuidadosamente restaurados para albergar actividades académicas, culturales e institucionales de alto nivel. Sus muros, que han sido testigos de siglos de transformación, hoy se convierten en escenario para el intercambio de conocimiento científico contemporáneo.

El Claustro de San Agustín, con su arquitectura sobria, patios amplios y atmósfera tranquila, ofrece un entorno ideal para conferencias, simposios y espacios de discusión académica. Por su parte, el Claustro de La Merced —reconocido por su valor histórico y por su estrecha relación con la vida cultural de la ciudad— aporta un ambiente dinámico que conecta la tradición con el pensamiento actual, enriqueciendo la experiencia de los asistentes.

Más allá de su valor individual, uno de los grandes atributos de estas sedes es su cercanía. Ubicadas dentro de la Ciudad Amurallada de Cartagena, se encuentran a pocos minutos a pie entre sí, lo que permite una transición ágil entre actividades. Este recorrido no solo facilita la logística del evento, sino que invita a los participantes a sumergirse en un entorno lleno de historia, con acceso a una amplia oferta cultural que incluye monumentos, museos y espacios patrimoniales, integrando de manera natural la experiencia académica con la riqueza urbana de la ciudad.

De esta manera, el XIII CLAMA no solo conecta a la comunidad científica en torno a la malacología, sino que también propone una experiencia integral en la que Cartagena se convierte en un laboratorio abierto. Aquí, la historia, la cultura y la biodiversidad convergen, ofreciendo un entorno único donde cada trayecto entre sedes es también una oportunidad de descubrimiento.